domingo, 13 de marzo de 2016

EL MAR: LA ENERGÍA DEL FUTURO

¡Tanto viento, tanto mar!
No es solo para un verano de vacaciones, ni un atardecer para una foto. El mar es vida,es ENERGÍA,comencemos a verlo de esa manera y saldremos adelante.


Las energías marinas ofrecen cuatro importantes posibilidades: aumentar la eficiencia en la explotación de los recursos energéticos europeos; disminuir la dependencia exterior; reducir al mínimo las exigencias del sector de la energía en materia de uso del suelo; y recortar en Europa las emisiones de gases de efecto invernadero (alrededor de 65 millones de toneladas de CO2 en 2020).
Gracias a los objetivos de la UE en el campo de las energías renovables y a los estímulos que se ofrecen a la inversión (como las tarifas fijas reguladas o los certificados verdes), la producción de energía eólica en el mar ha comenzado a desarrollarse con rapidez en Europa. En 2011, la energía eólica producida en el mar equivalía al 10% de la capacidad instalada, empleaba directa o indirectamente a 35.000 personas y representaba una inversión anual de 2.400 millones de euros. Al final de ese año, la capacidad total instalada en el mar se elevaba a 3,8 GW. Atendiendo a los planes de acción nacionales en materia de energías renovables, la electricidad producida en 2020 a partir del viento alcanzará los 494,6 TWh, de los cuales 133,3 TWh se generarán en el mar.
Además, se estima que, antes de que finalice 2030, la instalación anual de capacidad en el mar supere la realizada en tierra. En esas condiciones, la producción eólica en el mar podría llegar a satisfacer en 2020 el 4% de la demanda de electricidad de la UE y el 14% en 2030. En términos de empleo, esto representaría 170.000 puestos de trabajo en 2020 y 300.000 en 2030. Este crecimiento se verá impulsado si continúa el esfuerzo por reducir el coste de las tecnologías eólicas en el mar, que es uno de los objetivos principales de la iniciativa industrial europea para la energía eólica, enmarcada en el Plan Estratégico Europeo de Tecnología Energética (Plan EETE).
Imagen: AZTI
En cuanto a las otras tecnologías de producción de energía renovable en el mar, su estado de desarrollo se encuentra todavía poco avanzado y los Estados miembros solo proyectan instalar hasta 2020 una capacidad moderada (de entre 2 y 4 GW). Sin embargo, dado que las previsiones para el futuro próximo indican una duplicación anual de la demanda mundial, lo que se precisa es acelerar la comercialización de la energía marina mediante un recorte de los costes tecnológicos. Cada combinación de condiciones geográficas y oceanográficas exige tecnologías diferentes.

Diversas fuentes de energía marina

  • Presas mareomotrices. Estructura similar a un dique que se utiliza para captar la energía procedente de las masas de agua que entran y salen de una bahía o estuario. El mejor ejemplo de esta tecnología en Europa es la central eléctrica de La Rance en Francia, que, con una capacidad de 240 MW, es la segunda instalación de este tipo más grande del mundo. Las instalaciones existentes en la actualidad, que aprovechan la oscilación del nivel del mar para generar energía, requieren amplitudes de marea notablemente superiores (más de 5 m) a las presentes en el litoral español, el cual, con una moderada amplitud de las mareas, no destaca por ser una zona de elevadas corrientes.
  • Dispositivos para captación de la energía de las corrientes. Las corrientes marinas se deben fundamentalmente a tres tipos de procesos: el viento, la marea y gradientes de densidad.
  • Dispositivos de energía undimotriz. Generada por el movimiento de las olas (hoy en día en fase de demostración) y las turbinas subacuáticas accionadas por las corrientes de las mareas u otras (próximas a la comercialización). La capacidad total instalada en 2012 con dispositivos que usan las olas y las corrientes alcanzó los 22 MW. Cuando la tecnología esté por completo madura, se estima que esta cifra podría llegar a los 2000 TWh/año.
  • Plantas de conversión de energía térmica oceánica. Para hacer funcionar un motor térmico, emplean la diferencia de temperatura entre las aguas profundas más frías y las aguas poco profundas o de superficie más cálidas. Esta tecnología puede constituir una opción viable para los territorios de ultramar de la UE situados en el mar Caribe y en el océano Índico.

Energías marinas en España

España mantiene desde hace tres lustros un notorio crecimiento del consumo de energía y de la intensidad energética con una fuerte dependencia energética exterior, cercana al 80% en los últimos años. Como respuesta a esta situación, nuestro país se encuentra en una fase de consolidación y desarrollo de las energías renovables, en el marco del Plan de Acción Nacional de Energías Renovables (PANER) 2011-2020, ante la necesidad de preservar el medio ambiente, reducir las emisiones de carbono y asegurar un desarrollo sostenible. Para España, esto se traduce en el establecimiento de unos objetivos que se concretan en que las energías renovables representen un 20% del consumo final bruto de energía, con un porcentaje en el transporte del 10%, en el año 2020.
Según el PANER 2011-2020, debido a las características de la costa española, el aprovechamiento de la energía de las olas (energía undimotriz) es la que se vislumbra como la tecnología de aprovechamiento energético marino más prometedora, siendo la cornisa cantábrica y la fachada norte de las islas Canarias donde se dan los mayores potenciales energéticos.
En aguas no profundas (menos de 50 m de profundidad), el potencial eólico marino en España se estima próximo a los 8 GW. De hecho, la energía eólica es la fuente renovable que experimentó un mayor crecimiento en nuestro país durante la anterior década. La producción eléctrica del sector eólico en 2010 fue superior a los 43.700 GWh, contribuyendo en un 16% a la cobertura total de la demanda eléctrica nacional y superando, en algunas ocasiones, una cobertura del 50% de la demanda horaria.
La energía de las corrientes en el estrecho de Gibraltar presenta también un elevado potencial teórico, pero su viabilidad está muy limitada por el intenso tráfico marítimo y los valores ambientales existentes en esa zona.

El caso vasco: una firme apuesta por la energía undimotriz

El País Vasco, con sus 150 kilómetros de costa, dispone de un gran potencial para generar energía por medio del oleaje. Ya en 2007, el Ente Vasco de la Energía (EVE) encargó el desarrollo de un Atlas de Energía de las Olas a fin de evaluar el potencial energético e identificar las mejores ubicaciones en la costa vasca. Este estudio resultó en una estimación del potencial técnico con la tecnología disponible de 1.200-1.600 GWh/año, equivalente a un 6-8% del consumo eléctrico total del País Vasco. La existencia de este potencial ha sido reconocida por el Gobierno Vasco en la Estrategia Energética de Euskadi 2020 (3E2020), el Plan de Ciencia Tecnología e Innovación PCTI 2015, así como en la Estrategia EnergiBasque. Todos estos planes tienen como objetivo acelerar el desarrollo tecnológico y comercial de las energías marinas, colocar al País Vasco a la vanguardia del conocimiento y como referente para el desarrollo industrial en este sector emergente. La nueva estrategia energética de Euskadi establece un ambicioso objetivo de 60 MW instalados para 2020.
La apuesta conjunta de todos los agentes públicos y privados vascos por la energía marina no es casual, ya que el País Vasco cuenta con una tradición de industria naval y energía, siendo algunas de las empresas líderes incluso a nivel mundial. El esfuerzo realizado hasta la fecha ha permitido situar al País Vasco como una de las regiones de referencia mundial en este tipo de energía de la mano de tres proyectos emblemáticos:
  • La planta de energía de las olas de Mutriku, instalación comercial en dique promovida por EVE de 300 kW y una producción anual de 600.000 kW, equivalente al consumo de 600 hogares basada en la tecnología de columna de agua oscilante (OWC), conectada a red y en operación desde 2011.
  • Imagen: bimep
  • La infraestructura de investigación, ensayo y demostración de convertidores de energía de las olas Biscay Marine Energy Platform (BIMEP), también promovida por EVE, que pone a disposición de los desarrolladores de tecnología cuatro puntos de amarre en un espacio de 5,27 km2 situados frente al litoral de de Armintza (Bizkaia) con una potencia total de 20 MW. Su objetivo es llevar a cabo la demostración y prueba del comportamiento de dispositivos de captación de energía de las olas en condiciones reales. Esta infraestructura ha requerido del apoyo de investigadores marinos en sus diferentes fases. Los expertos del centro tecnológico especializado en investigación marina y alimentaria AZTI se han encargado de evaluar el recurso energético disponible en el litoral de la CAPV y de seleccionar el emplazamiento adecuado a partir de un ejercicio de planificación espacial marina. También han llevado a cabo todos los estudios ambientales necesarios que han permitido la tramitación del proyecto de acuerdo con la legislación de Evaluación de Impacto Ambiental vigente y la obtención por parte de BIMEP de la concesión de Dominio Público Marítimo Terrestre necesaria. De igual forma, durante la construcción de la infraestructura se han encargado de implementar el plan de vigilancia ambiental previsto.
  • Oceantec Energías Marinas, empresa participada por Iberdrola y Tecnalia, cuyo objetivo es desarrollar soluciones de coste competitivo para aprovechar la energía de las olas. Su primer prototipo se probó en Pasaia (Gipuzkoa) en 2008.
FUENTE- http://www.consumer.es